Miguel Angel
TRABAJO Y REHABILITACIÓN

R. Defilippo, F. Mina, G. Steimbrecher, M. Cattaneo
Fundacion Apna Comunidad Educativo-Terapeutica para jovenes autistas Buenos Aires, Argentina

El siguiente trabajo intenta ofrecer una mirada complementaria a las ya conocidas en torno al problema de los jovenes autistas y su posible rehabilitacion e insercion social. Su objetivo es mostrar una propuesta concreta, con los limites que siempre las experiencias pueden tener. En la introduccion señalamos algunos elementos de reflexion que ubican el problema de la discapacidad mental en el contexto amplio de la cultura y el trabajo como su constitutivo fundamental. Se describe luego La Granja, que junto al Hogar, conforman nuestra Comunidad Educativo - Terapeutica. Para finalizar, mostramos el itinerario de dos talleres, donde cotidianamente, junto a nuestros jovenes, buscamos por medio del trabajo, una forma de vida que valga la pena ser vivida. Buenos Aires, 25 de Agosto de 1996. Indice Introducción Discapacidad mental. El trabajo. Una experiencia institucional La comunidad La Granja Itinerario laboral Taller de panadería Taller de artes plásticas Detalles de los ejercicios Desarrollo del dibujo A modo de conclusión La Introducción y los dos primeros temas del capitulo "Una experiencia Institucional", han sido elaborados por Ricardo Defilippo y Francisco Mina, Director Médico de la Fundación y Director de la Granja respectivamente. Los relatos sobre los talleres de panadería y artes plásticas fueron hechos por Gabriela Steimbrecher y Marcelo Cattaneo, orientadores a cargo de estos talleres. La conclusión es de Ricardo Defilippo. Introducción. Discapacidad mental. La declaración de los derechos del discapacitado, aprobada por la Asamblea General de las naciones unidas el 14/1/77, define en su primer punto: "El termino impedido designa a toda persona discapacitada de subvenir por si misma, en su totalidad o en parte, a las necesidades de una vida individual y/o social normal a consecuencia de una deficiencia, congénita o no, de sus facultades físicas o mentales." La mención a la no capacidad de subvenir por si misma habilita el planteo asistencial como principal derecho. En el apartado sobre los derechos del minusvalido psíquico se aclara en el punto tercero: "Tiene derecho, en toda la medida de sus posibilidades, de realizar un trabajo productivo o de ejercer cualquier otra actividad útil." Salvo el párrafo transcripto, donde se rescata cierto protagonismo, los siete puntos que componen dicho apartado se refieren a diferentes atenciones que dichas personas deben recibir Si bien el tono de la legislación vigente guarda un equilibrio digno de reconocimiento, es innegable el presupuesto que la impregna: La persona con discapacidad es diferente y consecuentemente requiere un trato diferencial. Al referirse a una vida normal, se menciona la norma como la media estadística, como modo mas frecuente de vida. Seria importante hacer una lectura del lugar que ocupó el discapacitado mental en la historia de la humanidad, dentro de cada contexto cultural, tema que excede esta exposición. El encuentro con la persona con discapacidad mental genera un desconocimiento mutuo. El clima es de desconfianza, parálisis, ansiedad, hostilidad, opacidad recíprocas. Uno de los fundamentos de este clima es la falta de anticipación, lo imprevisible de las reacciones. En la dinámica de las comunicaciones, utilizamos patrones, códigos comunes que van mas allá de los contenidos verbales. Cuando nos enfrentamos a una persona que no maneja estos códigos, o lo realiza con desajustes severos, es difícil establecer un vínculo. En una concepción social meramente jurídica, vivida como contrato, es imposible la inclusión de este tipo de personas diferentes . En las definiciones mas usuales de psicosis coexisten elementos que hacen referencia tanto a la sintomatologia como a la apreciación social del fenómeno:... incapacidad de adaptación social, perturbación de la facultad de comunicación, el carácter incomprensible de los trastornos. En estas apreciaciones hay un compromiso importante del sujeto que las observa, hecho que las hace de un peso relativo. La falta de adaptación social de una persona es diferente en Bs. As, en Ing. Maschwitz y en Río Cuarto. Es muy posible que en un ambiente menos exigente, con un ritmo mas lento y respetuoso, con la posibilidad de encuentro con un numero limitado de personas y con una disposición de éstas al diálogo y la comprensión, esta incapacidad de adaptación social disminuya y se evite el recurso a la hospitalización. No intentamos con esto una apología del disturbio mental, lejos de estos criterios humanistas con poca capacidad de transformación real, nos parece adecuado sin embargo, descubrir la fuerte carga de intolerancia y exclusión social que rodea la reflexión sobre la discapacidad mental. Junto a esta, es necesaria una visión adecuada sobre los modelos sociales y su pertinencia para una inserción comunitaria. El trabajo. Hay infinidad de ángulos desde donde observar el fenómeno del trabajo humano. Nos interesa ahora comprenderlo desde el carácter social, comunitario del hombre. Por el trabajo, el hombre entabla una peculiar relación con las cosas, consigo mismo y con los demás. Entendemos por trabajo el acto por el cual el hombre transforma el mundo en que habita y se transforma a si mismo. Por esta causa el trabajo es el constitutivo mismo de la cultura. No solo nos referimos con esto a una concepción estrecha que solo vincula el trabajo con la producción y las necesidades, sino también a la capacidad de pensar, y de apropiarse de las cosas por la expresión estética. Por la poesía, el canto, la pintura, etc., el hombre hace suyo lo que lo rodea, lo convierte en su propio mundo, lo humaniza. Por el trabajo el hombre aprende. Frente al proyecto del hombre constituido por su trabajo y el de los demás, se instala la ilusión del hombre como mero sujeto de consumo. Por el consumo, alejado de la fuente misma de transformación que es el trabajo, el hombre tan solo destruye las cosas, sin valorarlas como expresión de su creatividad. El consumo ocioso como meta, como objetivo, no ofrece la satisfacción buscada. Sin la interacción del hombre con las cosas, estas se vuelven ajenas, extrañas. El solo consumo no permite que el hombre se adueñe de ellas. El consumo unido a la fuente de transformación de las cosas y de si mismo que es el trabajo, abre la posibilidad de un goce diferente. En su obra, el hombre contempla la naturaleza de un modo distinto, se contempla a si mismo, se descubre permanentemente. Por el trabajo el hombre se inserta en el entramado social, construye su relación con los otros. Por el trabajo es parte activa del grupo al cual pertenece, edifica permanentemente su identidad como pertenencia a una comunidad. Una experiencia institucional. La comunidad. Como dijimos al hablar sobre la discapacidad, esta tiene dos vertientes de comprensión. Una esta ligada a la imposibilidad, a la dificultad para la integración y la participación, del cual se desprende la noción de la persona con discapacidad como un sujeto pasivo frente al cual la alternativa es la que podríamos llamar modelo asistencial. Este modelo esta conformado por profesionales de la salud que se ocupan de atender pacientes. En líneas generales su objetivo es aplacar las expresiones mas llamativas o discordantes de lo disturbios mentales a través de la organización de diferentes tareas y actividades lúdicas. Pensamos que el eje de este modelo gira alrededor de la búsqueda de la estabilidad y las actividades se incluyen como coadyuvante de esta búsqueda. Nuestro intento va en la dirección de suponer a la persona con discapacidad como potencialmente activa y por ende capaz de integrarse de este modo a una comunidad. La actitud con la cual enfrentamos nuestra tarea cotidiana es crear un lugar en el cual puedan manifestarse las diferencias, lo que existe detrás de la opacidad mencionada, lo peculiar e incomprensible de cada uno de los integrantes. Por medio del trabajo, una persona con discapacidad puede incluirse desde su propia singularidad en la vida laboriosa de una comunidad. El trabajo ofrece la posibilidad de una relación con los otros que mediatiza las diferencias, las incluye y acepta. Reconocer a Cervantes por la falta de una mano o a Van Gohg por la carencia de una oreja seria ignorar el lugar que han ocupado en la historia. Por el trabajo el hombre muestra su condición inacabable para construir su existencia social desde las diferencias. La mera asistencia colabora al enfrentamiento de la persona con discapacidad a la sola posibilidad del consumo ocioso. De este modo, la generosidad de un pueblo para proteger a estas personas, sin integrarlas a sus propias expresiones vitales, reedita sin buscarlo, la marginación y el aislamiento. La experiencia que relatamos en este trabajo, y sobre la cual reflexionamos, se realiza en la comunidad educativo-terapéutica de la Fundación APNA. Esta Fundación nace en 1975, ante la inquietud de un grupo de padres de niños autistas, como una alternativa concreta para atender mejor a sus hijos. La comunidad esta conformada por un numeroso grupo de jóvenes autistas y psicóticos infantiles, que oscilan entre los quince y los treinta años de edad. El equipo de trabajo lo componen el Director Médico de la Fundación, el Director de la Granja. Los Orientadores, de distintas profesiones ligadas al quehacer educativo y terapéutico (psicólogos, psicomotricistas, maestros especiales, profesores de educación física, etc.). El personal de cocina, limpieza y mantenimiento. La Granja. Esta situada en la localidad de Ing. Maschwitz, partido de Escobar, cuarenta kilómetros al norte de la Cap. Fed., en la provincia de Bs.As. Funciona de lunes a viernes, desde las 8.30 hasta las 17 horas. Es un predio de diez hectáreas muy arboladas. En el se encuentran: un edificio principal utilizado como comedor y cocina, cinco construcciones mas pequeñas destinadas a la dirección, talleres y vivienda de los caseros, y la pileta de natación. Dos hectáreas están destinadas a la huerta y las instalaciones necesarias para el cuidado de los animales de granja. Al comenzar el día los jóvenes son trasladados en micro hasta la granja, en compañía de algunos orientadores. Llegan a las 9.30 hs. Un teléfono celular nos sirve de contacto por algún inconveniente en el viaje. Luego se cambian para ponerse la ropa de trabajo. Comienzan entonces las tareas en los talleres, que se suspenderán a las 12.30 hs para almorzar. Este momento es muy valorado por nosotros, por ser uno de los mas eminentemente sociales del dia. En el comedor se conforman grupos de aproximadamente 8 integrantes, incluyendo dos orientadores. El clima de la mesa, es muy similar al que se puede vivir en una familia. Luego de almorzar hacemos una breve sobremesa. A las dos de la tarde se continúan las tareas en los talleres. A las cuatro el micro emprende la marcha hacia Bs. As. Al llegar al Hogar, algunos jóvenes vuelven con su familia y otros quedan en el mismo. Los talleres están formados por grupos de cuatro o cinco jóvenes, coordinados por un orientador. Estos son: la panadería, la carpintería, el taller de artes plásticas, la huerta, y la granja. Por una cuestión de extensión, haremos luego una descripción pormenorizada de dos de estos talleres, como expresión concreta de nuestra concepción de la rehabilitación, expresada en la primer parte de este trabajo. Ricardo Defilippo y Francisco Mina. Itinerario laboral. Taller de panadería. La idea del taller surgió como respuesta a interrogantes que me hacia en el intento de abordar el trabajo con discapacitados mentales: Como puedo conectarme con su mundo, siendo que el lenguaje verbal consensuado no sirve ? Que cosas desean, cuales les gustan o atraen ? Como encontrar algo que podamos compartir y a través de lo cual construir un espacio común ? Sentía que solo desde ese espacio común y compartido podría lograr su integración en un grupo, en la sociedad y en el mundo de la cultura. El almuerzo me permitió comprobar que en la mayoría de los casos, la alimentación era algo significativo para ellos. Algunos mostraban claramente su alegría por llegar a ese momento, mientras otros, sin llegar a ese extremo, defendían su plato de comida si alguien intentaba quitárselo. Así, había encontrado algo que en mayor o menor medida, despertaba su interés. Pense que a partir de estas significaciones mencionadas se podría elaborar un producto que en un corto lapso de tiempo pudieran disfrutar y compartir. Comencé con un grupo de jóvenes a hacer recetas simples de repostería, para comer en la merienda. En algunas ocasiones hacíamos diferentes tipos de panes. La tarea debía ser lo mas simple posible para permitir una mayor participación de los jóvenes. Este taller funcionaba tres veces a la semana. Si bien cada joven del grupo tuvo una integración y participación diferente de acuerdo a sus características y habilidades, el crecimiento del taller fue integral. Tan solo como un ejemplo de lo ocurrido me gustaría relatar una experiencia. Voy a hablar de Gustavo. Un joven hiperactivo, que solo mostraba interés en la música, escuchando canciones de autores que el elegía. El resto del tiempo se la pasaba deambulando por la granja, sin poder detenerse en algún espacio en particular. Al principio, estaba en el taller tan solo escuchando música, o se escapaba por la puerta o la ventana. También mostraba interés en los alimentos, intentando ante cualquier descuido, apropiarse de alguno de los ingredientes utilizados en la elaboración de los mismos, o del producto ya terminado al finalizar la tarea. A partir de allí comencé a trabajar el hecho de que a todos nos gustaba disfrutar del producto terminado, pero había que elaborarlo, y por lo tanto, todos debíamos participar en ello. Trate de inducir a Gustavo a colaborar en esta tarea y que esperara el final, para saborearlo entre todos, pues debía ser algo compartido. Este fue un proceso largo, en el que paulatinamente fue aceptando las consignas, permaneciendo por periodos cada vez mas prolongados en el taller, y lo que era mas importante, interesándose en la tarea, no por mera obligación. Le permití seguir escuchando música, bajo la condición de que esta no interfiriera en su participación en el trabajo. Además trate de inducirlo a que respetara los gustos musicales del resto del grupo. Me parece sumamente importante que el momento del trabajo sea placentero, atractivo, que quede claro que no necesariamente tiene que estar disociado del placer, siempre que este ultimo no interfiera en la realización del mismo. El taller también se convirtió en un espacio para compartir con el grupo los problemas o temas que les generaban ansiedad o interés. La idea era, por un lado, despejar situaciones problemáticas que bloquearan a alguno de ellos y le impidieran conectarse con el grupo y la tarea, y por otro, remarcar la subjetividad de los miembros del grupo. Que sintieran que se los considera como seres que piensan, sienten y les pasan cosas, y que esas cosas que piensan, sienten y les pasan son importantes. Volviendo a Gustavo, con el tiempo fue él quien pidió que el taller se realizara todos los idas. A partir de este momento, este espacio se fue transformando en una verdadera panadería. Comenzamos a elaborar el pan que se consumía en el almuerzo de cada día. La jornada de trabajo era inaugurada generalmente con la frase de Gustavo: "Hoy hacemos pan caliente ?". Esa frase era para mi el reflejo de un hecho que se estaba manifestando en todos los integrantes del grupo. El objetivo se estaba logrando: había interés, y además habían comprendido que para obtener ese producto había que elaborarlo, que todos debíamos colaborar en ello para obtenerlo, que ellos podían y eran capaces de hacer algo valioso y atractivo para si mismos y para los demás. Este hecho genera una imagen de si mismos muy distinta a la de quien no hace nada, pues no agrega ningún valor positivo sobre su persona. De este modo, se iban afirmando ciertas rutinas en las que cada uno, de acuerdo a sus habilidades y posibilidades, ocupaban diferentes funciones. Estas iban imprimiendo un valor a la participación de cada uno. Es notable la importancia que tiene ese valor y confianza puesto en ellos. En los momentos en que están absortos por algún problema, o sencillamente sin interés en la tarea, acentuar la importancia de su participación, hace que igualmente se integren. Las frases "y quien va a hacer los panes lindos que haces vos ! , que lastima, después van a faltar tus panes", parecen mágicas. El trabajo seria una forma de proyectarse, de reconocerse y conocerse a si mismo, a través de lo que se refleja en la elaboración de la tarea y en el producto terminado. Por ejemplo, todos los panaderos saben que de ellos depende que haya pan en la mesa que compartimos cada día, y que ellos , en colaboración mutua, pueden proveerlo. Gabriela Steimbrecher. Taller de artes plásticas. A menudo las actividades plásticas sirvieron como pasatiempo o entretenimiento de las personas con discapacidades físicas o mentales. En mi experiencia personal, el arte se me impone como una necesidad. Después de haber trabajado como psicomotricista, atando nudos, seriando objetos, armando rompecabezas y realizando movimientos rutinarios, sin lograr ni en mi ni en los demás algo que despertara el interés o la atención, me plantee realizar algunos cambios en mi trabajo. Me pregunté que pasaría si estuviera en lugar del joven, que trato querría, que trabajo aceptaría y cual no. Hasta ese momento, lo primero que tomaba en cuenta era su diagnostico y que era lo que no podían hacer. Todos estos datos me daban una noción cuantitativa, lo aprendido y lo no aprendido. Las personas no se distinguen por simples datos clasificatorios. Considero que este criterio es insuficiente para saber si alguien es normal o no. Solo utilizando criterios cualitativos me es posible pensar tanto la enfermedad como la salud, la felicidad como la infelicidad. Que cosas sostenían mi vida y salud, que fuerza motivaba mi interés y atención, alejándome de la indiferencia ? He aquí mi respuesta: mi pasión por el arte. Este me ordena y equilibra. Nuestros jóvenes tienen la posibilidad del arte para expresar su sentir, volcando sus emociones ,enfados y alegrías, dejando en sus trabajos algo de lo propio. En sus comienzos sus obras reflejan un mundo desordenado y tumultuoso. Demandan una gran atención y ayuda. Las artes plásticas pueden ser un ordenador de ese mundo, en el cual la dependencia, paradójicamente termina siendo una monarquía. Por medio de trazos, formas, colores, texturas y juegos, iremos organizando sus movimientos y conductas . El orientador que trabaja con un niño o joven especial, debe sentirse seguro y amar la actividad que realiza. Para poder transmitir algo de lo suyo, previamente debe haberlo experimentado. No olvidemos que en estos jóvenes los sentidos están agudizados, y su periodo de imitación aun sigue vigente. En el comienzo el trabajo debe ser compartido. La realización de la tarea debe ser presentada en forma simétrica, no mostrando la superioridad del orientador. El lenguaje debe ser simple, de frases cortas y claras. Cuando se da una orden de trabajo el orientador no debe mirar a los ojos del joven, sino al trabajo, facilitando así la comprensión del mensaje. Debemos sentarnos uno frente al otro, para tener un contacto mas directo. La contención física, el ordenamiento de sus movimientos sobre el papel, el modelado y los juegos de nivelación, son elementos muy importantes con los que contamos al comienzo de la rehabilitación. El trabajo de uno en uno, es fundamental en este período. El joven requiere que el orientador le transmita su seguridad, voluntad y permanencia. Cuando algo de seguridad e independencia se haya instalado en el, el orientador comenzará a alejarse, incluyendo a otro joven junto a el. Aquí comenzara a reconocer al otro, a compartir. A medida que el joven acepte esta propuesta, el orientador podrá incluir, como en el caso de nuestra institución, hasta seis jóvenes. Es común la negativa a trabajar de parte de los jóvenes. En mi caso procuro que el taller sea lo mas confortable y agradable posible. La decoración y la estética del lugar, así como el confort, le brindan al joven, como a cualquier otra persona, una sensación de bienestar y seguridad. Es importante para su ordenamiento, que posea su propio lugar, su silla, su estante con todos los elementos necesarios: pinceles, pastas, hojas, arcilla. De este modo favorecemos que se ocupe del cuidado de sus propios materiales. En esta etapa no conviene introducir cambios que alteren el orden y el ritmo del taller ya que esto disminuye su seguridad y voluntad de trabajo. En esta etapa, realizo una evaluación funcional en base a los siguientes criterios: Motricidad, interés y concentración, coordinación visomotora, postura, comprensión del mensaje, elección e iniciativa. Para el ejercicio y apoyo de estos parámetros, realizo una serie de juegos de nivelación. Al comienzo son acompañados hasta lograr una gradual autonomía en las actividades. Las mismas tienen como objetivo fomentar habilidades motrices, estimulacion de la memoria, y elección en el trabajo. Cuando se produce una detención en la actividad propiamente plástica, retorno nuevamente a estos juegos. Esto les permite reencontrarse nuevamente con algo conocido, manejable por ellos, devolviéndoles la seguridad necesaria para proseguir su trabajo donde había sido interrumpido. La calidad de los materiales facilitan al joven la tarea. Por este motivo recomiendo el uso de materiales puros, cambiando el plástico por la madera. Los sentidos de estos jóvenes están tan sensibilizados que hasta la seda puede parecerles un papel de lija. No utilizar crayones, lápices, bolígrafos o fibras, que ofrezcan resistencia al desplazamiento sobre el papel. En los comienzos aconsejo el pastel al óleo que posee una textura suave, hasta agradable, al esfumar con las manos. El papel debe ser una hoja bastante grande para favorecer el desplazamiento y apertura de los movimientos. Si les ofrecemos materiales toscos y económicos favoreceremos la rigidez , anularemos la voluntad y daremos un mensaje de desvalorización de su obra. Detalles de los ejercicios. Encendido y apagado de vela. Introducción de diferentes objetos dentro de otro con distintas aberturas (de la mas grande a la mas pequeña) Clasificación de diferentes objetos por forma y color. Apertura y cierre de un broche de la ropa recogiendo fichas, para fortalecer el movimiento de pinzas. Apertura y cierre de botellas con distintas tapas (de acuerdo a la memoria, olor y tamaños) Juego con masa de sal coloreada para desarrollar la fuerza de las manos e iniciación a líneas y curvas para posteriormente iniciarse en el dibujo. Enhebrado de cuentas para favorecer la asociación de las manos en el trabajo y apertura de los brazos alejándolas de la línea media del cuerpo. Tejido con los dedos de las manos (en reemplazo de las agujas), facilita el movimiento individual de los dedos. Cortes de papel con la mano, de líneas rectas, cortas y largas y de medio círculo; luego con tijera. Pegamiento de papel, iniciación al mosaico. Pegamiento libre en toda la superficie de la hoja. Pegamiento conforme a una recta y curva delimitada. Favorecer la continuidad del trabajo. Utilización del pincel para el pegado de los papeles como iniciación a la pintura y a la escultura y artesanías en papel. Es esencial darle fin a la tarea, que no la abandone por su cuenta, sino que los tiempos los vaya modulando el orientador. Los juegos de nivelación deben ajustarse a cada uno. La duración de cada encuentro debe ser de alrededor de 40 minutos. Superado este periodo, nos permite comenzar las etapas vinculadas al dibujo. Desarrollo del dibujo. A través del garabato me entero de ciertas conductas bastante especificas que se manifiestan en el trazado de líneas, rectas y curvas. En un comienzo suelo guiar con mi mano tratando de dar plasticidad a sus movimientos estereotipados, que al ser expresión de sus sentimientos y actitudes nos permite, indirectamente, trabajar sobre aquellos. Posteriormente se accede a rectas, curvas y puntos aislados, hasta llegar a movimientos mas libres, al dibujo de una forma propiamente dicha. Aquí también se realiza un proceso que pasa por etapas. Es necesario seguir guiando con la mano o verbalmente. Luego la imitación, entendiendo por esta la persecución de un trazo del orientador por el trazo del joven, o viceversa. Pintar dentro de la figura limitada por masa y contornearla hasta el momento del cierre de la misma. Posteriormente con la aparición del sol o la célula permitir el pasaje al reconocimiento del esquema corporal. Por ultimo la ubicación de la figura humana en un contexto definido. Es imprescindible el atravesamiento de todo este camino para dar lugar a otras muchas actividades vinculadas con lo plástico: distintas técnicas de pintura, escultura, bordado, tejido, trabajos con madera, con papel macé, fabricación de velas y otros tipos de artesanía. Cuando algún joven pasa por un momento de crisis o aun no ha llegado a los niveles mencionados intento llevarlo al campo de la pintura, menos esquemático, utilizando los colores en forma abstracta y creativa. Para terminar considero que no es tan importante la calidad del producto sino todo lo que el joven vivió y aprendió de ellas. Marcelo Cattaneo A modo de conclusión. En la comunidad nuestro quehacer es el trabajo en común. La relación de los jóvenes con las cosas es de consumo ocioso, incluso de destrucción. Nuestra propuesta es la rehabilitación, pero en el sentido de revertir esa relación, la relación con las cosas, mostrando un camino que es el de la transformación con un objetivo, con un fin, el de la obra acabada. Nuestros talleres fueron creados en el intercambio con los jóvenes, en la intención de que tuvieran un espacio, intereses que intuíamos, inclinaciones que manifestaban accidentalmente. En muchas ocasiones tuvimos que aprender con ellos. Cada taller tiene como objetivo la elaboración de productos con fines concretos. Hay quienes cumplen funciones mas activas, hay quienes por el momento solo acompañan, pero todos forman parte del proceso, desde el que solo junta maderas en el bosque hasta el que las corta y construye un banco, o el que ofrece el producto acabado a la venta. Queremos aclarar que las actividades no están pensadas como entretenimiento o pasatiempo sino como una tarea en común, con funciones y responsabilidades en la cual ya no son simples receptores de la bondad o habilidad de los orientadores, sino que son parte activa de lo que hacen, y esto que hacen les hace ganar un lugar distinto al de la exclusión. Pensemos como ejemplo que si el pan no se hace, no se come pan y el resto lo reclama. Si no alimentan a los animales, no hay quien lo haga. Ellos son quienes poco a poco se animan a ofrecer los productos que luego de su elaboración vendemos en el pueblo cercano. Aprenden con esto, no solo un nuevo estilo de relación sino a reconocer el valor del dinero, ya que también forman parte de la compra de elementos utilizados en los talleres. Nuestra experiencia nos enseña como se puede transformar la vida de estos jóvenes si dejamos de lado criterios estrictos y damos lugar a aquello que no comprendemos. Incluso en las rabietas o momentos de excitación no recurrimos a la medicación u otros medios que solo silencian el malestar que se expresa en forma desordenada. Tratamos de acompañarlos en estas situaciones, que ese desorden también tenga un lugar en el grupo para no reinstaurar la marginación en los momentos mas difíciles. Tal vez no sea necesario entender para respetar. Ricardo Defilippo Fundacion Apna Comunidad Educativo-Terapeutica para jovenes autistas Buenos Aires, Argentina
3 Responses
  1. Escribimos este trabajo hace muchos años. Me alegró volver a reencontrarme con él.
    Autista... y ahora: vivir; nada mas y nada menos. Les deseamos lo mejor.

    Gabriela Steimbrecher y Francisco Mina.


  2. Hola Necesito contactarme con Francisco Mina, soy Agustin Vidal Valls de Rosario, padre de Pepo, mi mail es agustinvidalvalls@gmail.com. Gracias. Espero que el viento lleve este mensaje dentro de una botella !!!